©️®️Diana Muñoz Leira. Galicia, España. info@dianaleira.com

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Malas noticias: la precariedad aumenta entre los trabajadores

Pau Marí-Klose, alto comisionado de la ONU para la lucha contra la pobreza infantil, ha presentado en Barcelona el 'Libro blanco del futuro de los trabajos', que no pinta un panorama muy optimista precisamente.

Pau Marí-Klose, alto comisionado de Naciones Unidas para la lucha contra la pobreza infantil, presentó ayer en Barcelona el 'Libro blanco del futuro de los trabajos', elaborado por la revista Alternativas Económicas y la asociación Barcelona Activa. Según informa eldiario.es, Marí-Klose ha advertido sobre el aumento "alarmante" de la desigualdad de rentas primarias, es decir, la que genera el mercado por sí solo. El alto comisionado ha apuntado que los Estados deben llevar a cabo "un esfuerzo redistributivo mayor para mantener a raya esta desigualdad" y ha sostenido que una de las consecuencias de esta desigualdad es el aumento de la pobreza laboral, que "ya no es cosa de la población marginal, ahora ataca al corazón de la población trabajadora".


La pobreza laboral ya no es cosa de la población marginal, según Marí-Klose. Es decir, tener trabajo ya no es suficiente para demasiadas personas

Como experta en orientación laboral y empleabilidad, me preocupa mucho el panorama que dibuja este documento. Un panorama que, por otra parte, tengo oportunidad de respirar 'in situ' cada vez que imparto un curso o un taller relacionado con la búsqueda de empleo. Mientras los partidarios de la austeridad económica critican la decisión del Gobierno respecto al salario mínimo, que lo situaría en 900 euros mensuales, los autores del libro blanco consideran, igual que muchos otros expertos, que es imprescindible cobrar al menos 1.000 euros para escapar de la pobreza y hablan de la 'emergencia del infraempleo': contratos a tiempo parcial, contratos por menos horas de las que realmente se trabajan (a veces por menos de la mitad, como ocurre a menudo en hostelería), contratos por obra y servicio, falsos autónomos, empleados del hogar no asegurados, etc. Situaciones que, por cierto, golpean mucho más fuerte a las mujeres.


Aunque las autoridades y los empleadores tienen la pelota en su tejado, también es cierto, y es esperanzador, que existen formas de salir de la espiral de la precariedad. La principal es, sin duda, la formación, y muy particularmente la adquisición de competencias digitales y de herramientas de comunicación. Los cursos que imparto y la orientación laboral que proporciono son una prueba de que se puede ir a mejor: dan resultado. No obstante, cabe exigir a nuestros gobernantes que tomen cartas en el asunto, tanto por los que ahora estamos en edad laboral como por nuestros hijos, ya que cada vez es más difícil escapar de la pobreza y superar los ingresos paternos y/o maternos.